
ORIGEN
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Historia detrás de DURAMEN
Hola, Soy Carlos.
Mi historia con la madera empezó desde pequeño, con unos nueve o diez años. Cuando debería de estar haciendo los deberes, por la tarde, muchas veces estaba en el patio de casa enredando con herramientas.
No era un taller ni nada por el estilo.
Solo era un lugar donde podía probar herramientas y hacer cosas sin sentido.
Mi abuelo fue quien me enseñó a coger alguna que otra herramienta por primera vez. Me enseñó a hacerlo despacio, con paciencia, entendiendo el material antes de trabajar con él.
Con él aprendí algo que todavía hoy sigo aplicando:
la madera no se trabaja con prisa.
La madera tiene su propio ritmo.
Uno de los recuerdos que tengo grabado, es cuando hicimos juntos una paridera de conejos completamente echa a mano. No era algo perfecta, pero para mí fue como descubrir un mundo nuevo.
También recuerdo un macetero que hice para mi madre en la nave pequeña que hay en el patio de casa. Utilicé unos listones de pino verde y cuando corté uno de ellos toda la nave se llenó del olor de la madera fresca.
Recuerdo salir he ir a enseñárselo para que lo oliera también ese olor peculiar que tanto me impresionó.
En ese olor peculiar siempre esta ese día que lo descubrí.
Algunas historias empiezan con un simple trozo de madera.
Con el tiempo seguí probando, equivocándome muchas veces y aprendiendo poco a poco. Como casi todo en la vida, al principio las cosas no salen perfectas.
Pero a base de prueba y error vas entendiendo mejor el material.
La primera pieza que me hizo pensar que esto podía ir en serio fue una mesa pequeña. Hoy seguramente la haría de otra manera, pero en ese momento estaba muy orgulloso de ella.
Decidí subirla a Wallapop.
Pasaron unos cuatro o cinco meses hasta que alguien la compró. Fue una fotógrafa profesional de Benalmádena. A los pocos días de recibirla, su marido me envió un audio de 1 minuto hablándome de los detalles y animándome a seguir.
Ese audio fue un impulso enorme.
A veces no hace falta mucho para que alguien siga creyendo en lo que hace.


Otros trabajos hechos para ellos (ATREZO DE VENTANA)

Todo empieza cuando alguien decide no parar.
Cuando estoy solo en el taller es cuando realmente desconecto de todo. Aunque haya ruido de máquinas, es probablemente el momento más tranquilo del día.
Solo estamos la madera, las herramientas y yo.
Ahí es donde empiezan a nacer los proyectos.
No me gusta etiquetarme. Si tuviera que decir algo, quizá diseñador o artista, pero la realidad es más sencilla: soy alguien al que le gusta trabajar la madera y crear cosas.
Lo único que realmente me molesta es cuando el trabajo hecho a mano se compara con producción en serie o con materiales que no tienen nada que ver.
Cada cosa tiene su lugar.
Pero no todo busca durar.
POR QUÉ DURAMEN
El primer nombre que utilicé fue MADERCA, una mezcla entre la palabra madera y las primeras letras de mi nombre.
Pero con el tiempo entendí que si quería construir algo más serio necesitaba un nombre más sólido.
Investigando sobre la estructura del árbol descubrí que el centro del tronco, la parte más resistente que sostiene el árbol y lo que conecta con la raíz principal, se llama duramen.
Me sentí identificado con esa idea.
El duramen es la parte fuerte del árbol.
La que aguanta el paso del tiempo.
Y eso es exactamente lo que quiero transmitir con cada pieza.
No busco producir mucho.
Prefiero hacer menos piezas, pero que tengan carácter, autenticidad y que duren muchos años.
Si tuviera que definir esta marca en una palabra sería constancia.
La constancia también se construye pieza a pieza.

LAS PIEZAS
Uno de los proyectos que más me representa ahora mismo es la mesa KOZAI. Una pieza inspirada en cómo se hacían los muebles antiguamente, con algunos detalles de inspiración japonesa en las patas y la estructura.

Trabajo mucho con pino Flandes, una madera que conozco bien y que me permite conseguir buenos acabados y experimentar con diferentes técnicas.
Para mí es como empezar con un folio en blanco.
Disfruto todo el proceso, pero especialmente el inicio, cuando paso días imaginando un proyecto antes de empezar a construirlo. Y también el final, cuando por fin lo veo terminado y esa idea que estaba en mi cabeza se convierte en algo real.
Aunque a veces lo que imagino y lo que termina siendo, nunca coinciden exactamente.
Y eso también forma parte del proceso.
UNA NUEVA ETAPA
Últimamente he empezado a trabajar también con sapely, una madera que me llamó la atención por su veteado, su color profundo y el brillo que adquiere cuando se trabaja bien.
Es una madera más dura y resistente que permite acabados muy elegantes.
De momento la estoy utilizando en algunos detalles dentro de los proyectos, pero no descarto que en el futuro aparezcan piezas completas hechas con ella.
Para mí representa una pequeña evolución dentro de lo que estoy construyendo con Duramen.
MI FORMA DE TRABAJAR
Cada pieza empieza mucho antes de tocar la madera.
Empieza en la cabeza.
A veces paso días pensando en un proyecto antes de empezar a cortar la primera pieza. Cuando finalmente empiezo, intento respetar el material lo máximo posible.
Las vetas, los nudos y las pequeñas irregularidades forman parte del carácter de la madera.
Intento encontrar un equilibrio entre precisión y dejar que el propio material tenga algo que decir en el resultado final.
DURAMEN
Duramen no es una gran empresa.
Es el proyecto de alguien que empezó siendo un chaval curioso con un trozo de madera en las manos y que, con el tiempo, decidió tomárselo en serio.
Todavía queda mucho camino por recorrer.
Pero cada pieza que sale del taller es un paso más.
SOBRE LAS IMÁGENES
Todas las piezas que aparecen aquí son reales y están hechas a mano.
Algunos fondos de las fotografías están retocados con inteligencia artificial por una cuestión estética y de coherencia visual. El objetivo es poder mostrar mejor las piezas hasta poder contar con un pequeño estudio o fotografía profesional.
Prefiero decirlo abiertamente porque la transparencia también forma parte de este proyecto.
La madera es real.
El trabajo es real.
El proceso, es real.
